Cartas de cobranza

julio 29, 2016
Por María Teresa Carbajal Vázquez
Debo no niego; pago lo justo *Cartas de cobranza

La vida de un deudor, en los primeros días de haber caído en mora, transcurre entre incesantes llamadas telefónicas, visitas personales y directas por parte de agentes al servicio de despachos de cobranza, a su casa o centro de trabajo; sin faltar la vía escrita, misma que se practica a través de cartas de cobranza; cuya amenaza principal, es que en determinado día y hora se llevará a cabo en su contra una “diligencia de embargo”. En esta ocasión quiero referirme a éstas últimas: las cartas de cobranza. Ésas que llegan en sobre cerrado por correo postal, directamente a los domicilios de los caídos en cartera vencida, y muchas veces –por fallas del servicio postal– a la casa del vecino.

Y es que, en los 10 años que tengo siendo parte del equipo de abogados del Barzón RC, quiero decirles que he visto todo tipo de textos, incluidos en esas cartas. Algunos son verdaderamente intimidantes; algunos otros, son más amables pues se muestra como una mera invitación al pago, otros más pretenden ser didácticos y los principiantes se limitan a informarte del adeudo y pedirte que te presentes a pagar sin más preámbulo, so pena de que en caso de no hacerlo serás irremediablemente embargado, también hay aquellos que se colocan en la frontera de lo ilícito al simular que se trata de documentos provenientes de autoridades; los audaces que les denominan a sus despachos “procuradurías de cobranza difícil”, sólo para ver si el destinatario se confunde y piensa que se trata de otro tipo de procuraduría, una que ahora se denomina Fiscalía. No podría definir qué tipo de redacción es la que cosecha más éxitos para recuperar la cartera vencida. Lo que sí podría identificar en tales misivas –como factor común– es la promesa incondicional de que si no pagas, te van a embargar.

Quiero compartirles el texto de la última carta de cobranza que ha llegado a mis manos: “¡YA HAY FECHA PARA VALUACIÓN Y VENTA DE SU PROPIEDAD Y PERTENENCIAS! Usted tiene como fecha límite 48 horas para liquidar su adeudo; en caso contrario se realizará la valuación y venta de su propiedad. El embargo se ejecuta en la siguiente forma: se cierra la circulación de la calle y a la vista de todos los vecinos y curiosos el cerrajero autorizado por el juzgado, procede a abrir la casa; acto continuo, actuario y cargadores proceden a entrar al domicilio, identifican muebles que garanticen tres veces el monto del adeudo (autos, computadoras, electrónica, etcétera) y los suben al flete, los muebles se depositan en una bodega de la depositaria judicial y si el deudor desea recuperar los muebles, debe liquidar su adeudo total más gastos de cateo”.

Hay quienes terminan en el hospital tan sólo del susto, después de haber leído la carta, y hay también quienes recibir este tipo de correspondencia no les afecta en lo más mínimo, pues piensan que por deber sus tarjetas de crédito no les “pueden hacer nada”. En fin, de ese punto no me ocuparé en esta ocasión.

Por ahora considero importante abordar aunque sea parcialmente –porque es un tema muy amplio– el tema del embargo. Para ser más específica de la “Diligencia de requerimiento de pago, embargo y/o emplazamiento”, misma que sólo puede practicarse por orden judicial. Y, después de que el acreedor ha reunido una serie de documentos en donde demuestre: en primer lugar que otorgó un préstamo (o crédito), y que el deudor dispuso de ese crédito; también debe acreditar su derecho, así como la facultad que tiene para cobrar, y que está vigente su derecho para pretender el cobro; y por supuesto deberá dejar plenamente demostrado el incumplimiento del pago en que incurrió el acreditado. Esos requisitos que no basta con que sean enunciados, sino que deben ser exhibidas las correspondientes pruebas documentales en que se funde el derecho de cobro, por parte de quien pretende el pago (acreedor) y que ya en juicio se le llamará parte actora; son analizados por un juez. Quien después de haberse cerciorado de los mismos, procederá a admitir la demanda de cobro de pesos.

Con esa demanda mercantil se emitirá una orden, de requerir de pago al deudor (en el domicilio en donde viva y habite), de embargarlo en caso de no hacer el pago en el acto mismo de la diligencia, y que finalizará con un emplazamiento o llamado a juicio que se hace al deudor para que con las pruebas pertinentes dé contestación a la demanda, ya sea oponiéndose al pago, allanándose o alegando que ha hecho pagos parciales, o lo que sea en que funde su defensa. Esa diligencia que conlleva el embargo debe practicarse por un funcionario judicial, esto es por personal oficial que represente al Tribunal que emite la orden de embargo. Debe usted saber que la orden de embargo es secreta y que no podrá enterarse de la misma, hasta que se presenten en su domicilio. Por eso resulta impreciso que le “avisen” a través de una carta de cobranza una fecha y hora en que habrá de llevarse a cabo el embargo. Así, y una vez que el actuario judicial se presenta en su domicilio, lo primero que tiene que hacer es identificarse, decir de qué tribunal proviene, quien le manda, y cuál es el motivo de su presencia en dicho domicilio. Recordemos que conforme a nuestra Constitución Política, nadie puede ser molestado en su domicilio, bienes, posesiones y derechos si no es por un mandato de autoridad. Una vez debidamente identificado, va a pedirle al deudor que diga si reconoce el adeudo que tiene en contra de la parte actora, y posteriormente va a requerir al deudor del pago de la deuda, que tiene en contra de la “parte actora”.

Para el caso de no hacer pago de la cantidad reclamada, el deudor tiene el derecho de señalar bienes de su propiedad en los cuales se deba de ejecutar el embargo; y sólo para el caso de que no haga uso de ese derecho entonces será el acreedor quien señalará los bienes objeto de embargo.

Para embargar debe seguirse el orden establecido por el artículo 1395 del Código de Comercio, esto es debe comenzarse embargando las mercancías, los créditos de fácil y pronto cobro, a satisfacción del actor, los muebles del demandado, los inmuebles, las demás acciones y derechos que tenga el demandado; con excepción de los bienes que por disposición legal se consideran inembargables. Y una vez terminada la diligencia de embargo, vendrá el emplazamiento a juicio del deudor; para tal efecto le dejarán en su poder copia certificada tanto de la demandada como de todos los documentos que la parte actora exhibió, y con los que se tendrá la oportunidad de defenderse y hace en tiempo su contestación de demanda, oponiendo las excepciones y defensas legales que tenga a su alcance, también tendrá el derecho de designar abogados y de señalar un domicilio en donde oír y recibir notificaciones personales, esto último es muy importante; porque en caso de que el deudor deje de contestar la demanda le pasará lo del dicho: “el que calla otorga” (figura procesal conocida como rebeldía) y de cuantos casos tristes no he sabido que por dejar de contestar la demanda son sentenciados a pagar cantidades que no deben y que no recibieron. Y para el caso de que dejen de señalar un domicilio para oír y recibir notificaciones, pues el Tribunal ya no tendrá en donde hacer llegar las notificaciones y les notificará por estrados del mismo juzgado, o sea en otras palabras, nunca más sabrán de su juicio, hasta que lleguen a desalojarlos.

Como verán el texto que les compartí, dista mucho de la realidad. Pues no tienen porqué llegar cargadores, cerrajeros, fleteros a su casa con motivo de un embargo; pues esto ya sería en todo caso un desalojo, lo que es muy diferente. Así que ya sabe, cerciórese muy bien y atienda.

@terecarbajal

julio 29, 2016 / Columna Semanal

Share the Post

About the Author

Comentarios

Sin comentarios aún.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *