Código de ética / II

octubre 19, 2016
Por María Teresa Carbajal Vázquez
“Debo no niego; pago lo justo” ◗ Código de ética / II

Las no tan “nuevas” Disposiciones de carácter general aplicables a las entidades financieras en materia de despachos de cobranza, que fueron publicadas en el Diario Oficial de la Federación el 8 de octubre del año 2014 a consecuencia de la Reforma Financiera, han sido un gran acierto a favor de los deudores.

Y aunque no están del todo erradicados los abusos y las malas prácticas en materia de cobranza, también hay que reconocer que las sanciones impuestas por parte de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) han inhibido en parte a aquellos que como siempre se aprovechan del desconocimiento de nuestros derechos para obtener beneficios.

El Código de Ética que emitió y firmó la Asociación de Profesionales en Cobranza y Servicios Jurídicos A. C. (APCOB) en el año 2008; en mi opinión delimitó las bases para que la Reforma Financiera 2014 permeara la legislación aplicable y sentara la estrategia de lo permitido y lo prohibido a los cobradores, quienes por supuesto tienen el derecho innegable de recuperar su cartera vencida, pero sin atropello de la dignidad y los derechos humanos de los deudores.

Con todo lo anterior, es de suma importancia señalar que estas reglas quedan claras y son aplicables a la cobranza extrajudicial, (antes o fuera de juicio) etapa en la cual puede intervenir la Condusef para sancionar a los infractores de las mismas; pero, ahora hace falta un nuevo código de ética, uno que regule la actividad y la gestión de cobranza de los bancos (entiéndase todo tipo de entidades financieras) y de sus despachos externos, cuando la cobranza es vía judicial.

¿Cuál es la diferencia? Tenemos que saber que la cobranza judicial, es cuando a consecuencia de no haber cubierto un adeudo en determinado tiempo, y según las cláusulas del contrato que firmamos obligándonos al pago, ese tiempo se agotó y la entidad financiera (banco) o diverso acreedor, decide demandarnos.

El acreedor por conducto de sus abogados entabla una demanda; y será ahora un juez quien tomará conocimiento de nuestro caso, y de principio nos llamará a juicio a través de un actuario notificador, quien va a llegar a nuestro domicilio a enterarnos de la demanda, del juzgado en donde está radicada, así como del togado que conocerá de nuestro caso, concediéndonos un término para acudir por escrito a hacer valer lo que a nuestro derecho corresponda, esa notificación contendrá sellos y firmas en original y vendrá acompañado de una copia de la demanda.

Así, es necesario que todos tengamos elementos para saber distinguir entre requerimiento de cobranza extrajudicial y cuándo es el caso de que nos están requiriendo de pago por parte de un juzgado; para no hacer caso omiso de estos últimos.

¿Por qué? Porque cuando se está en un proceso judicial –es decir demandado– el deudor sigue siendo contactado por agentes de cobranza, cuyo abuso principal en mi experiencia (en el área jurídica del Barzón), es no decirle que tiene que estar al pendiente del seguimiento del proceso legal, es decir del juicio, e incluso se les hace en algunos casos creer que dicho proceso no tiene mayor relevancia. El argumento principal, es “nosotros no nos queremos quedar con su casa” sólo nos interesa que pague.

Esa frase, se queda en el subconsciente del deudor, quien en adelante pensará, “no me pueden quitar mi casa” porque el banco no quiere casas, lo que buscan es que pague. Sin embargo, nunca debe desatenderse un llamado a juicio, pues ése es nuestro derecho humano a ser escuchados, nuestra garantía de audiencia y el derecho a un proceso legal justo.

Y tenemos que saber, que no es suficiente con estar atendiendo las llamadas del cobrador o que éste puede dar a su “antojo” los plazos de gracia para el pago, ¡No!, Si estamos demandados tenemos que contestar la demanda, tenemos que señalar un domicilio en donde oír y recibir notificaciones personales, así también tenemos el derecho de designar a nuestros abogados, y por supuesto tenemos que ejercer nuestro derecho a ofrecer pruebas, a acudir a las audiencias y a interponer todos los recursos legales que convengan a nuestra defensa.

Todo por escrito y ante el Juez que está conociendo de nuestro caso, porque de lo contrario caeremos en rebeldía y nos alejaremos de la posibilidad de resolver nuestra problemática de deuda a través de un pago justo.

Nunca tenemos que abandonar la vía de la negociación para llegar al pago justo, pero la defensa jurídica es una “calle paralela” del camino, que de igual modo debemos transitar, no podemos circular por una sola, no es opcional defendernos, es un derecho y tenemos que ejercerlo.

Por otra parte, deben las autoridades tomar conocimiento de todos los casos en lo que las áreas jurídicas, gerencias, supervisiones y despachos externos de cobranza estén haciendo caer a los deudores en el error y en la confusión de que si no contestan la demanda no pasará nada.

Pero como siempre, debemos comenzar nosotros mismos a prestar atención a nuestra situación, sobre todo si estamos en cartera vencida y no hemos pagado. Era de esperarse que si los requerimientos de cobro ya no surten el efecto deseado de forzar al pago, ahora el instrumento o la vía que queda es la del juicio.

Pero haber perdido el miedo a la cobranza, nos hizo bajar la guardia, es más, ya ni siquiera queremos tomarnos el tiempo de leer los documentos que llegan a casa, tenemos que renunciar al exceso de confianza y leer todos los documentos que nos llegan, releerlos y entenderlos; si vienen por parte de un juzgado y si nos están llamando a juicio, ¡Tenemos que acudir! Y no es que el banco, no quiera “quitarnos nuestra casa” que su negocio es cobrar no “hacerse de casas” pero también debe usted saber que si no se defiende en juicio quizá llegue el triste momento en que el “dinero en mano” ya no sea legalmente posible que le sea aceptado su pago, ya sea porque su propiedad se remató y se la adjudicó un postor en “oportunidad” o bien porque cedieron los derechos de su juicio, y su acreedor original ya no tiene nada que ver, o bien porque se la adjudicó el mismo banco y ahora ya no acepta una propuesta de pago, si no una propuesta de compra.

Reitero, hace falta un código de ética para decir la verdad, esa verdad que siempre nos salva, aunque sea dolorosa, esperemos que ahora tomen nota de esta nueva necesidad, aunque lo veo lejano, mientras tanto, haga su parte asesórese correctamente. Y recuerde la voz y consejo de alguien que no representa sus intereses sino los de su contraparte, por ese sólo hecho, debe ser puesta en duda. ¡Hasta la próxima!

octubre 19, 2016 / Columna Semanal

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