Créditos rápidos y dinero fácil

agosto 06, 2016
Por María Teresa Carbajal Vázquez
“Debo no niego; pago lo justo” Créditos rápidos y dinero fácil

Tenemos encima el final del período vacacional, con ello se acerca la entrada a clases y en consecuencia una serie de compromisos económicos; no por nada los expertos le llaman a esta temporada la “segunda cuesta” del año.

Ahora, más que nunca, debemos estar atentos a muchos ofrecimientos de préstamos y de créditos, los más peligrosos, otorgados por quienes no pertenecen al sistema financiero formal; pues son los menos regulados y por tanto los más alejados de las de por sí, frágiles manos de la justicia.

Me refiero de entre ellos, a los “créditos exprés”, también a los servicios prestados por “gestoras de crédito” y a todos aquellos que tienen como característica uniforme el ofrecer mucho dinero en calidad de prestado, y anticipando su ofrecimiento al público a quien dirigen su oferta como “sin aval” “sin requisitos” “sin consulta de buró” “sin garantía” y en fin, las mayores facilidades que usted se pueda imaginar; aunado al cobro de intereses muy bajos como el seis por ciento anual, y pagadero hasta “el final de los tiempos”. ¡Qué maravilla! ¡El préstamo de nuestros sueños!

Pues en efecto, este “fantástico” crédito, es eso: una fantasía. Un verdadero ultraje a nuestra inteligencia y una seria amenaza a nuestro patrimonio. Y, es que –esta semana– recibí en la oficina del Barzón RC a una persona que me solicitó el anonimato, quien me narró que hace un par de años tuvo la necesidad de recurrir a un usurero para solicitar un préstamo pequeño (menos de treinta mil pesos), pero que por tal motivo tendría que pagarle al prestamista intereses obligatorios durante seis años. Y que ahora que hacía cuentas ha pagado ya cinco años y la cifra no le baja, por estar pagando un alto interés mensual, le dio pena decirme cuanto había pagado ya de intereses, pero era mucha mi curiosidad por saberlo, así que para darme una idea de la cifra le pregunté que si había pagado 3 o 4 veces el préstamo, me contestó: ¡Ojalá! Lo que me hizo suponer que fueron muchas más.

Para no desviarnos del tema; él siguió narrándome que a principios de este mes de julio dos mil dieciséis había visto un anuncio en el periódico. Y que de dicho anuncio, había visto con mayor claridad que nunca, la puerta de salida a la “esclavitud” que le ha impuesto el usurero. Pues de ese aviso, se desprendía la oferta de otorgarle el préstamo de sus sueños.

Ese día, era el día que tanto había esperado, “mi día de suerte” recuerda haber pensado; lo único que tenía que hacer era llamar por teléfono y decir que se estaba interesado en el préstamo. Así lo hizo y fue recibido en las oficinas de la “financiera” ese mismo día, le pidieron de inicio documentación oficial y confidencial como la cédula CURP, INE, acta de nacimiento, comprobante de domicilio, acta de matrimonio, y le hicieron un pequeño estudio socioeconómico a modo de cuestionario en relación a sus fuentes de ingresos, el número de dependientes económicos y datos precisos de su vivienda.

También le dijeron que cuando completara la documentación llevara la cantidad de 5 mil 400 pesos, pues era el porcentaje correspondiente a los 150 mil pesos que estaba solicitando en préstamo.

Le pareció que no era nada, comparado con todo lo que estaba pagando a su usurero, y con el esfuerzo de su esposa y un préstamo que pidió a la caja de jubilados donde pertenece se completó, y dieron el “enganche” del crédito, pues le prometieron que a más tardar en una semana, previo trámite de una verificación del domicilio que había que hacerle, le darían sin mayor problema el dinero que había pedido.

Así pasaron dos días más, y recibió una llamada en donde le pedían que estuviera en su casa el día y hora indicado para recibir al “verificador” que iba a comprobar que ahí viviera y las condiciones en que habitaba, le dijeron además que al recibirlo tenía que entregarle seiscientos pesos de sus gastos. Y esa fue la primera señal de alarma que tuvo, dice que se negó a entregarlos, pero le dijeron que si no lo hacia se venía todo abajo y ya no le iban a poder prestar nada. Motivo por el cual, nuevamente pidió prestados los seiscientos pesos, para completar su trámite.

Una vez en su casa el verificador le dijo que tenía que darle 2 mil pesos más –aparte de los 600 pesos– para agilizar el trámite, pues de lo contrario le iba a tardar más de lo acordado, pues había muchas personas antes que él. Dice, que ante esta situación comenzó a pensar que algo extraño pasaba y que entonces fue que dudo, por lo que acudió a la financiera, para ver que estaba pasando.

Una vez en el lugar fue atendido por el gerente, quien le dijo que su solicitud había sido rechazada, y que lo que procedía para que pudieran autorizar su préstamo era, que diera el doce por ciento del total del crédito que estaba solicitando para el pago de una “póliza”, o bien firmar un pagaré por esa suma.

Para ese entonces, ya estaba más desesperado que nada y se retiró para pensar que hacer para reunir la cantidad, pues no podía dejar pasar la gran oportunidad de recibir ese dinero, y además veía tan cerca la terminación de la deuda con el agiotista.

Me refiere que regresó al siguiente día, para pedirle al gerente que reconsiderara su situación, y decidido a que en caso de que el gerente se negara, no tendría más opción que firmar el pagaré; pero ya no los encontró.

Las oficinas estaban cerradas y tenían sellos de la Profeco, dice que vio cómo dos personas que trabajaban ahí fueron sacadas en camionetas con personal que las protegía, pues había mucha gente afuera haciendo reclamos diversos todos pidiendo la devolución de su dinero. Lo que le siguió fue enterarse del caso de muchas personas que fueron defraudadas por esa empresa, dice haber escuchado que fueron cinco financieras en total las que operaron en Xalapa, (todas actualmente clausuradas) dice que ha tenido reuniones con otros defraudados y que a la fecha van más de mil y eso que aún no se ha dado la cifra final, al parecer el monto total de lo que perdieron esas personas suma millones de pesos.

Hubo gente –me dice- que empeñó su coche, y su casa, para poder dar el enganche. “Me fue bien” –dice- yo sólo perdí 5 mil 400 pesos- y lo único que quiero es que la gente sepa que hay muchos estafadores y que se alerte a la gente, para que no siga cayendo en manos de estos estafadores. Dice que el último día conoció a un grupo de productores agremiados en una sociedad cooperativa, que habían juntado el enganche y traían más de 200 mil pesos para entregar, y él les dijo que se fueran y que se habían salvado, eso le da satisfacción, pues lo único que quiere es que la gente se “salve” de estas empresas fantasmas que buscan timar a la gente.

Así que esta amarga experiencia, aquí quedará de testimonio para que usted sea precavido y analice antes las opciones de préstamo que se le presenten, no se deje engañar, sea precavido y pida asesoría para no salir defraudado. Pero sobre todo tenga muy presente que es imposible que alguien le otorgue más y mejores facilidades que el sector financiero formal, sin riesgo de que usted pierda su dinero y peor aun su tranquilidad y sus bienes.

Contacto

elbarzonrc@yahoo.com.mx,

@terecarbajal

agosto 6, 2016 / Columna Semanal

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