El Testamento

El Testamento

“DEBO NO NIEGO; PAGO LO JUSTO”

María Teresa Carbajal Vázquez

El Testamento

Ésta semana tuve la oportunidad de platicar con mi amigo Daniel Reyes Morán, quien actualmente es Notario Adscrito a una notaría pública aquí en Xalapa, a quien recurrí para que me ayudara a explicar desde su experiencia profesional en la notaría, la importancia y necesidad, agregaría además responsabilidad, que todos debemos tener para hacer nuestro testamento y no dejar problemas.

Daniel hizo uso de una reflexión que ahora voy a permitirme reproducir aquí, a modo de introducción del tema; dijo que si los mexicanos “ya le perdimos el miedo a la muerte ahora debemos perder el miedo a hacer un testamento”. ¡Y qué razón tiene!

Parece simple, pero utilizamos todo tipo de argumentos para encontrar la excusa perfecta y nada mas no, hacer testamento; decimos de todo, que estamos muy jóvenes, que no tenemos nada que heredar, que vamos a heredar puras deudas, que estamos pagando nuestra casa y que todavía no es de nuestra entera propiedad, que pagar por un testamento es caro, que todavía no nos vamos a morir y que mejor esperaremos hasta sentir la cercanía de la muerte, que si lo hacemos vamos a acelerar ese momento, y en algunos casos hasta se piensa que mejor los que se queden se encarguen de arreglar lo que dejamos.

Y aunque cada vez, gracias en parte a que septiembre es muy publicitado como el “Mes del Testamento” programa promovido por los notarios del estado de Veracruz -y al parecer de todo el país- que consiste en bajar sus costos para hacer el precio a pagar por un testamento más accesible al bolsillo; que se ha comenzado a generar conciencia y un poco más de aceptación por parte de todos en el asunto de dedicar tiempo a pensar en cómo queremos que sean repartidos nuestros haberes cuando ya no estemos presentes.

Es muy importante saber que los testamentos son revocables, por nosotros mismos, que quiere decir esto, que podemos dictar nuestra última voluntad y cambiar de parecer si con el transcurso del tiempo se va modificando nuestra realidad y las personas a quienes queremos favorecer con el patrimonio que construimos durante nuestra vida.

No pensemos que al hacer un testamento, este va a quedar firme y no podemos hacer más adelante algo, para cambiarlo, al contrario podemos hacer varios testamentos durante nuestra vida, eso sí el que tendrá validez es aquél que resulte ser el último; a propósito de llamarle a este acto jurídico nuestra “última voluntad”.

También es importante saber que el testamento es una previsión y que sí es el caso que en el presente no tengamos bienes, podemos externar nuestra voluntad futura de para el caso de adquirirlos más adelante a quien queremos dejárselos.

Si usted es casado, -aunque lo sea lo por sociedad conyugal- no puede enviar a su cónyuge a dictar su testamento por usted, no. Este –el acto de dictar un testamento- es un acto unilateral y personalísimo, y sólo puede ser dictado por usted nada de representantes ni apoderados.

Existe y es socorrido el caso de los llamados “testamentos cruzados” que se acostumbran a dejar por parte de los esposos, lo cual no está mal; sin embargo recuerde que siempre se puede cambiar de opinión y circunstancias y nada condiciona ni garantiza la permanencia de una disposición en ese sentido.

Además por parte del sistema DIF, -en nuestra entidad- también existe un programa para que las personas adultas mayores, si así lo quieren, reciban un subsidio adicional y paguen un costo todavía menor por su testamento, al parecer se requiere solamente ir y solicitarlo para que le hagan un estudio socioeconómico y se acredite que la persona es de escasos recursos, y así obtenga el beneficio.

Como verá, hay muchas opciones ya, que nos van a ir dejando sin pretextos para hacernos de un tiempo y acercarnos al notario de nuestra confianza para que elabore nuestro testamento.

Es mala idea, dejar ese momento para hacerlo en el lecho de muerte aparte de que entonces sí, seguramente será más caro y complejo porque seguramente serán otras, las prioridades. Aparte, sepa usted que si es de los que toda la vida ha pensado que escribir una carta o dejar un apunte en un cuaderno, esto hace las veces de un testamento o hará las veces de un testamento, pues es mentira, algo así no le dará seguridad a quien o quienes ahí haya nombrado como sus herederos. Lo correcto es acudir al notario con tiempo para que con toda la formalidad que la ley requiere se le de forma y validez a nuestra disposición.

A propósito de este momento final, o cuando una persona ya está en un momento que los médicos consideren último, pero en uso de sus facultades, me decía Daniel, todavía pueden llamar y pedir a un notario público para acuda al hospital o domicilio en donde se encuentre la persona que va a testar y previo cercioramiento de que encuentra en condiciones más que nada mentales de poder hacerlo, y decir ahí que disposición deja en torno a sus bienes y demás patrimonio.

También, piense usted muy bien en quien será el Albacea, pues a este se le encomendará estar a cargo del cumplimiento de la última voluntad.

Finalmente agrego que aún en el caso, de tener un testamento; los herederos deberán – para hacerlo válido- acudir a un Juez o a un Notario para que haga el trámite de la sucesión testamentaria, el testamento por sí mismo no es traslativo de dominio, para eso habrá que seguir un procedimiento, menos complejo claro está, y sin mayores sobresaltos para quienes resulten herederos.

¿Y qué pasa con las deudas que tengamos al morir?, ese tema lo abordamos en la siguiente. Por ahora vaya pensando en redactar su testamento. Y pase felices fiestas patrias.

 

Contacto elbarzonrc@yahoo.com.mx, @terecarbajal

julio 19, 2017 / Columna Semanal

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