Capítulo: Luisa, 18516

mayo 25, 2016
Por María Teresa Carbajal Vázquez
“Debo no niego; pago lo justo” Capítulo: Luisa, 18516.

“El derecho humano a una vivienda adecuada es el derecho de toda mujer, hombre, joven y niño a tener y mantener un hogar y una comunidad seguros en que puedan vivir en paz y con dignidad”

Relatoría especial sobre la vivienda adecuada como elemento integrante del derecho a un nivel de vida adecuado, y sobre el derecho a la no discriminación en este contexto. E/CN.4/2001/51,25 de enero de 2001, párrafo 8.

Algo está pasando últimamente con el Infonavit. Porque sus despachos de cobranza están totalmente fuera de control. No sé de cierto, si el Instituto es ajeno a las prácticas a las que éstos recurren, para la recuperación de su cartera vencida; las cuales son desde luego, abusivas, nada éticas, faltas de honestidad, claridad y a veces de legalidad.

O, si los encargados de cobrar, actúan, sin atender a la política de “cobranza social” que según ha dicho el Infonavit tiene implementada; y, que por cierto aparece en su portal de internet. En donde menciona, supuestos para ‘hacer valer’ -este lineamiento- según lo indican.

En su página, hacen referencia a quienes ya no pueden pagar, y se encuentran en supuestos como: “haber perdido el empleo y no poder pagar la mensualidad”, “disminuyeron tus ingresos y no te alcanza para pagar tu crédito”, “como regularizar tu crédito si tienes pagos vencidos”, “qué hacer en caso de incapacidad o fallecimiento del acreditado”, “eres jubilado o pensionado”, “tienes problemas para pagar y no has recibido apoyos”, entre otros.

Sin embargo, esa política de “cobranza social”, no se asemeja en nada, a lo que se vive en la realidad de quienes, por razones de inestabilidad laboral, e incertidumbre de ingresos viven diariamente.

Caso, como el de muchos, y menciono hoy como ejemplo el de Luisa. Quien se acercó –sin asesoramiento legal- a intentar un diálogo con el Instituto, para hacer de su conocimiento el supuesto más común de los antes mencionados, y que consiste en: haberse atrasado con el pago de sus mensualidades; y cuyo fin del acercamiento era, obtener la regularización.

No me refiero al incumplimiento del pago de una mensualidad, no. Me refiero al atraso de uno o dos días en la fecha en que debió haberse pagado la misma, es decir; me refiero al caso de cuando mi fecha de pago era el día 15 y el pago lo hice el día 17 del mismo mes y año.

En este caso se encontraba Luisa, quien un día notó que el monto de su adeudo no disminuía, entonces se acercó a las oficinas del Instituto, lugar del que fue canalizada a otro destino: un despacho de cobranza de Infonavit. Con el argumento que debido a su status su caso tenía que verlo en ese lugar.

Al llegar, de inmediato se le ofreció firmar unos documentos. Nunca supo que firmó, no lo recuerda, pues tampoco –dice- le explicaron nada, solamente le dijeron que tenía que firmar y que le iban a reducir la mensualidad para que pudiera pagar puntualmente. Luisa les expuso, que un cambio en su situación laboral, y posteriormente el desempleo le impidieron hacer los pagos el día exacto, en que debía hacerlos; porque la mensualidad lograba completarla, no siempre a tiempo.

Sin embargo, insistió, “no quiero dejar de pagar mi crédito, porque no quiero perder mi casa”. Nunca le explicaron los ‘abogados encargados de la cobranza” que le harían una reestructura, no le ofrecieron opciones, no le explicaron tampoco, que el atraso de unos días le estaba generando intereses y de qué monto se estaba hablando, dejaron de proporcionarle un estado de cuenta actualizado al día en que hizo el acercamiento. Muchos menos le dieron copia del documento que firmó.

Lo único que Luisa sabe al día de hoy, es, que por más que paga y paga, su deuda no disminuye y no tiene fecha para cuando terminar. Tampoco sabe a cuanto ascendió finalmente su adeudo el día en que firmó. Y sabe que fue una reestructura, porque esa leyenda aparece ahora en la documentación que le hicieron llegar últimamente, cuando volvió a acercarse para pedir un nuevo saldo.

Siempre he sostenido que no se trata de no pagar, al contrario se trata de pagar: ¡pero de pagar lo justo! Y la injusticia comienza, cuando, a cualquier persona que ha caído en cartera vencida, no se le da la información de manera clara y completa de cuánto debe, así como las opciones con las que cuenta para regularizar su situación, y las consecuencias de firmar reestructuras. ¡Eso es injusto! Porque entonces, los deudores, no están decidiendo libremente sobre su situación, no están valorando su capacidad de pago, y por supuesto no están tomando la mejor decisión, y eso casi siempre conlleva a un nuevo incumplimiento.

Estaría bien, que Infonavit revisara la actuación de sus despachos de cobranza, y que les pusiera límites como ahora lo hacen los bancos con sus cobradores acatando las “Disposiciones de carácter general aplicables a las entidades financieras para regular las actividades de los Despachos de Cobranza”, en vigor desde el 8 de octubre del año 2014, mismas que nos trajo la Reforma Financiera, y que si bien, no han logrado erradicarse las prácticas abusivas del todo, por lo menos sí, se han reducido en gran medida los abusos que antes cometían los despachos de cobranza.

¡Es tiempo de estar informados, y de luchar con valentía en contra de tantos abusos! Contacto elbarzonrc@yahoo.com.mx, @terecarbajal n

mayo 25, 2016 / Columna Semanal

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