EL BARZÓN DE RESISTENCIA CIVIL

¡ALTO A LA COBRANZA ABUSIVA!

El Barzón de Resistencia Civil del Estado de Veracruz, Alianza por la Dignidad, es un movimiento social de personas que quieren pagar sus deudas bajo los principios de pago justo y defensa adecuada.

Uno de los problemas más frecuentes es el acoso, el estigma y las amenazas cuando bancos o financieras cobran con prácticas fuera de la ley, pues saben bien que intimidar les funciona para que el que debe termine pagando más y, muchas veces, perdiendo su patrimonio sin juicios o demandas legales de por medio.

A quiénes está dirigida:

Personas que tienen alguna deuda y cayeron en impago

Personas que están recibiendo amenazas, cobranza violenta y hostigamiento de despachos de cobranza.

Objetivo:

Frenar los actos de hostigamiento para evitar que las personas en situación de deuda actúen por miedo en contra de su patrimonio.

Conseguir un acuerdo de pago justo a través de una revisión de la cuenta.

Organizar pagos acorde a tu capacidad de pago.

Evitar que tu deuda crezca.

Acciones Inmediatas:

Si te cobran de forma violenta:

Guarda las cartas, mensajes, correos o graba las llamadas telefónicas.
No accedas a firmar reestructuras de deuda o convenios antes de asesorarte.
Acude o comunícate al Barzón de Resistencia Civil del Estado de Veracruz.
 

 

¡ALTO, NO DES CLIC!

En 2023 México reportó más de 20 mil millones de pesos perdidos en fraudes financieros con una gran variedad de modos de operar. Los grupos de la delincuencia que se especializan en robar nuestro dinero se han tecnificado al grado de que tienen una forma de robar para cada tipo de persona.

En la actualidad, pareciera que la única forma de estar exentos de fraudes es no usar celular o no tener ningún servicio financiero. Por ello, el Barzón de Resistencia Civil del Estado de Veracruz inició la campaña ¡Alto, no des clic!

A quién está dirigida.

Cualquier persona que use celular o cualquier dispositivo electrónico, redes sociales o whatsapp.

Compres o no compres en internet.

Uses o no uses aplicaciones bancarias.

Objetivo

Prevenir robo de información

Evitar suplantaciones

Detener los fraudes financieros

Impedir el robo de tus ahorros

Acciones Inmediatas:

Duda de cualquier mensaje, correo o llamada que no esperabas.
Si alguien de tu casa espera paquetería infórmense para que todos estén al tanto.
El banco no te llama ni te pide información por teléfono, correo o mensaje de texto.
En los restaurantes pide el menú físico y evita escanear códigos QR.
No abras ningún enlace desconocido
No brindes ninguna información bancaria o códigos por llamada telefónica.
Evita dar acceso a aplicaciones desconocidas o dudosas.
No ingreses al link de remitentes desconocidos.
Evita hacer transacciones desde redes públicas.

Campaña de Edictos

La principal causa por la que las personas que han sido demandadas por una deuda pierden sus bienes, no es la deuda en sí, sino una mala defensa legal o asesoramiento, y el desconocimiento del problema.

Desde hace 20 años en el Barzón nos dimos a la tarea de buscar una solución para acercarnos a las familias en situación de deuda que han llegado a una etapa crítica como lo es el remate del patrimonio, así nació la Campaña de Edictos.

A quiénes está dirigida:

Personas que adquirieron su casa con hipoteca y cayeron en cartera vencida.

Familias que hipotecaron su vivienda para emprender un negocio.

Personas que buscan pagar lo justo.

Objetivo:

Enviar un aviso a tiempo a personas que están en situación de remate de vivienda, por medio de una carta que explica la situación.

Evitar un desalojo a través de:

A) La negociación justa del pago.
B) La defensa adecuada en tribunales.

Acciones Inmediatas:

Si recibes un edicto:

¡No te asustes!
Evita el error de tomar la carta e ir a asesorarte con tu acreedor.
No desconfíes. Puedes confirmarlo en la publicación del día que se anexa a tu carta en la Gaceta Oficial del Gobierno del Estado.

Esta campaña es posible gracias a las aportaciones voluntarias de la sociedad civil organizada para los costos de periódicos, papel, pegamento, gasto de envío y otros.

El título de crédito que reina desde hace cien años en el mercado de los préstamos es, sin duda alguna, el pagaré.

Proveniente de una tradición comercial antigua y arraigada, este documento legal, conocido por muchos y temido por pocos, ha cobrado tantas vidas como un ataque terrorista de los recientes.

Quién diría que, en tan pocas palabras como las que se contienen en la leyenda “debo y pagaré incondicionalmente a la orden de…”, se redacta la única sentencia inapelable de cualquier sujeto de derecho que se someta a un tribunal de justicia civil.

Una sentencia que incluso se da por válida sin ningún tipo de formalidades ni arreglos legales específicos; y es la única sentencia previa a un juicio, a diferencia incluso de aquellas de orden criminal, pues en éstas se presume a priori la inocencia de los enjuiciados. Esa promesa es irrevocable y se tiene por legítima hasta que se pruebe lo contrario.

Ya en juicio, existe un límite muy reducido de opciones válidas de defensa para un suscriptor (quien otorgó su firma), ya sea como deudor o aval. Y esto obedece a que otro de los grandes problemas de su uso son las muchas limitantes legales para oponerse a su cobro y la escasa doctrina que hay al respecto, lo que ha permitido el uso indiscriminado de los pagarés.

Favoreciendo que no sean solo los agiotistas comunes (personas físicas), sino los prestamistas formales, supuestamente regulados, quienes usen de manera abusiva estos instrumentos de esclavitud, no solo para generar muchos intereses para una deuda, como se le conoce a la usura, sino para simular o fabricar deudas.

El problema no es minúsculo y, como muchos otros temas que involucran dinero o finanzas personales, nos atañe a todos, pues, tras esta cortina de humo de ser entes regulados —semi—, las Sociedades Financieras de Objeto Múltiple, las Cajas de Ahorro y todos aquellos integrantes del sector hacen de las suyas con la necesidad económica de las personas, que les entregan su confianza como clientes o como socios, respectivamente, según sea el caso.

¡El pagaré debe salir de circulación en las operaciones de crédito si no tiene una regulación para cada caso, o condicionarse su uso a los contratos que le dan lugar, y siempre y cuando vengan estos acompañados de los comprobantes de dispersión, depósito o pago de los créditos!

Me explico: el reclamo surge a raíz de que, tal como está, con todas esas lagunas y la obsolescencia que le ha sobrevenido por usarse para cualquier préstamo, se ha convertido en el móvil de un crimen perfecto para quienes, desprotegidos por las leyes, firman en blanco porque así se los solicita el acreditante y extienden a este una promesa incondicional (e irrevocable) de pago a su acreedor, sin haber recibido la suma que se consigna en el pagaré. Esto ocurre porque, debido a ciertas características —como la autonomía (no importa el contrato que le dio origen) o la literalidad (solo vale lo que está escrito)—, es prácticamente imposible echar abajo esa orden o promesa de pago, que alguien emitió incluso por lo que no debe o por lo que no se le prestó.

Afino el punto. El problema de los pagarés no es el documento en sí, sino el uso que se le está dando por parte de los prestamistas, aprovechando la permisividad legal y lo robusto de su naturaleza, prácticamente indestructible ante cualquier posible queja o escenario.

Es momento de pensar en replantear, desde el legislativo, el uso concreto que debe tener este documento, no en el futuro, sino en el presente; pues, de no revisarse, se perpetuarán los abusos cometidos en nombre de la ley, aprovechando la ignorancia o la extrema necesidad en favor de quienes, con unos cuantos requisitos y sin vigilancia estricta, destruyen el patrimonio, la dignidad y la vida de las personas.

No bastan las advertencias a los usuarios: aquellas dirigidas a hacerles ver que no debe firmarse en blanco, o a culparlos, o a revictimizarlos por no conservar una copia del documento.

Son las instituciones las que deben regular estas malas prácticas de los agiotistas de cuello blanco, que rayan en lo ilícito. O se seguirá burlando la historia de todos aquellos que hablan de derechos humanos y garantías constitucionales, mientras permiten que la voracidad de unos cuantos y el cobijo de la impunidad atropellen diariamente a quienes, por necesidad, hacen uso de créditos.

Únase ya, a la Jornada Estatal para la Defensa del Patrimonio Familiar 2281148502 visite  www.elbarzonrc.org

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